• Federico Ulloa

Cómo incrementar la tolerancia a la incertidumbre

Actualizado: jun 10

Las personas están acostumbradas a planear y esperan que sus planes se cumplan, con la intención de crear un futuro más predecible y reducir los riesgos. Cuando no podemos influir o controlar una situación, nos sentimos incómodos, nos molesta y nos preocupa.


Lo desconocido genera ansiedad y temor por las amenazas o peligros que puedan surgir; lo vivimos en situaciones como un cambio laboral, decisiones del gobierno, el resultado de un examen de salud o empezar un emprendimiento.


En ocasiones esperamos reducir la incertidumbre que genera el mañana, buscando más información. Preocuparse pareciera adecuado porque demuestra responsabilidad y se cree que es necesario para prevenir que sucedan cosas terribles.


Como consecuencia, se incrementan nuestros niveles de ansiedad y de estrés, afectando nuestra toma de decisiones; podemos paralizarnos o bloquearnos para afrontar la situación hasta “querer esconder la cabeza bajo tierra”. Además, podemos dudar de nuestras capacidades para afrontar la situación cuando no tenemos la información o el control sobre la situación.


Si entendemos la tolerancia a la incertidumbre como la capacidad para actuar sin tener toda la información necesaria, sin saber con precisión el resultado, ni la seguridad del éxito de nuestras acciones, podemos desarrollarla conscientemente.


Desarrollar esta capacidad evita desgastarnos intentando controlar lo que no podemos y disminuye la ansiedad frente a lo desconocido.

Necesitamos romper paradigmas para reducir la ansiedad


Frecuentemente, asociamos la incertidumbre con amenaza y falta de control; algunas personas tienen la tendencia a darle más atención de la necesaria y mantenerse preocupados.

Existen ciertos principios que necesitamos tener en cuenta antes de empezar a actuar para fortalecernos y reducir nuestra ansiedad, mencionados por la Sociedad Americana de Psicología y otros expertos.


Principios para cambiar la forma de pensar frente a la incertidumbre

  • La incertidumbre no es peligrosa y sí es tolerable.

  • La incertidumbre no requiere nuestra total atención.

  • El aprendizaje tiene un alto componente de incertidumbre.

  • El sufrimiento de un evento desafortunado no se reduce preocupándose hoy por lo incierto y tampoco evita que pasen cosas malas que están fuera de nuestro control.

  • La cantidad de información o de control en las situaciones o decisiones es menor a la que nos gustaría y necesitamos aceptarlo.

  • Nuestra sensación de control puede estar relacionada con una situación o con la posibilidad de manejar lo que hacen otras personas y podemos actuar diferente.


“Tenemos que saltar constantemente desde acantilados y desarrollar nuestras alas en el camino hacia abajo” Kurt Vonnegut

Cuatro acciones para manejar la incertidumbre de una situación


  1. Identificar nuestras preocupaciones y retar los supuestos. El primer paso es entender las inquietudes y temores que nos genera la situación, para resolverlos o aceptar que no podemos controlarlos.

  2. Valorar escenarios y darles el nivel de importancia que tienen. Para hacer esta evaluación de una manera práctica sirve preguntarse: - ¿Qué es lo mejor que puede pasar? - ¿Qué es lo peor que puede pasar? y - ¿Qué es lo más probable que pueda suceder? Con este ejercicio es posible prepararse y equilibrar la perspectiva con una visión optimista realista. También es necesario estar dispuestos a improvisar, ya que, por más análisis que hagamos, usualmente resulta algo que no habíamos contemplado y no se podía prever.

  3. Buscar la primera opción satisfactoria en lugar de la mejor alternativa posible, cuando estamos definiendo acciones o tomando decisiones. Esto nos da agilidad y evita quedarse en un bucle de búsqueda. En muchos casos, es preferible una decisión oportuna sin castigarnos por dejar de elegir otras opciones, con la conciencia de que se pueden cometer errores y corregirlos posteriormente.

  4. Enfocar la energía en lo que sí se puede hacer. Esto requiere ser creativos y encontrar alternativas diferentes, sin quejarse por lo que no puede cambiar.

Tres acciones para asimilar la incertidumbre cuando interactuamos con otros


  1. Aceptar que los demás pueden llegar al resultado de una forma diferente. Explorar las posibilidades que plantean los demás incrementa el propio aprendizaje.

  2. Delegar y pedir ayuda para incrementar la confianza. Identificar las fortalezas de los demás ayuda a empoderarlos, generando autonomía; reconocer lo que no se sabe genera confianza e invita a construir en conjunto y enriquecer soluciones.

  3. Influir en otros con integridad. Comunicar con claridad y persuadir sin pretender controlar o manipular disminuye la incertidumbre frente al resultado. Aquí es importante expresar la visión y las preocupaciones para dimensionar los riesgos.


Estas acciones ayudan, por una parte, a soltar lo que no podemos controlar y reducir la ansiedad y, por otra parte, a enfocarnos, usando nuestra energía en definir soluciones y actuar. Es momento de tomar decisiones, poniendo al ser humano por encima de todo con ética y valores.


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