• Federico Ulloa

Es el momento de agradecer y de asombrarse para alimentar el espíritu

Actualizado: hace 7 días

En una cultura que premia el individualismo como máxima expresión del ser, hemos dejado en un segundo plano nuestra conexión con lo esencial, con la naturaleza y con otros seres humanos.


Lo que está ocurriendo a nivel mundial nos invita a detenernos y a reflexionar, a volver al mundo interior sin olvidarnos de lo que pasa en nuestro entorno.


¿Cuál es la reflexión interior sobre nosotros?

Esta reflexión nos da la opción de decidir entre la queja, el egoísmo, la zona de confort, la inercia o el aprovechar este recogimiento para hacer conciencia.

Dentro de esa reflexión está el preguntarnos cómo vivimos nuestra vida, la relación integral de todo con todos, la conexión con nuestra esencia, nuestro sentido de vida al servicio de la comunidad. En este punto vale la pena recordar la famosa frase de Antoine de Saint Exupery en el Principito: “lo esencial es invisible a los ojos”.


  • ¿Será casualidad que justamente en esta época nos veamos enfrentados a este desafío de la evolución?

  • ¿Comprendemos la relación entre la parte y la totalidad?

  • ¿Existe una conexión espiritual? Y si existe ¿cuál es la razón para tenerla?

  • ¿Qué razones hay para tener una conexión espiritual?

  • ¿Qué relación hay entre este grado de conciencia con el reto de trabajar en casa (“home office”) y “recogidos”?

Un primer paso para construir esa reflexión sería:


  • Observar sin juzgar mis reacciones frente a toda esta nueva manera de vivir

  • Preguntarme sobre cuál es mi propósito de vida.

  • Encontrar la manera para vivir en conexión con mi esencia.

Vale la pena hacerse algunas preguntas:



La conexión espiritual es un ingrediente esencial para lograr el equilibrio


La conexión espiritual es una de las cuatro dimensiones de la energía (ademas de la física, emocional y mental) que necesitamos para estar en equilibrio y propiciar bienestar para nosotros y para los demás. Como cuando “la gota se acuerda que es parte del océano” y lo recuerda para agradecer y valorar.


Es la celebración cotidiana y consciente de ese sentido de trascendencia, del sentido de vida y del asombro diario de aquello que nos parece “mágico”. La religión es un medio para esto, aunque no es el único.

Conéctate en la cotidianidad con tu dimensión espiritual

En esencia se logra estando presentes, en el aquí y en el ahora, estableciendo prioridades. Cada momento de nuestra vida ordinaria se puede convertir en algo extraordinario que nos permite estar conectados. Algunas recomendaciones para hacerlo serían:


Así cada momento, cada día, nuestra “ordinaria” vida se convierte en algo “extraordinario” que nos dice que no estamos solos. Hay muchas maneras y aquí encontramos algunas.

  1. Orar, meditar, realizar cualquier ritual que permita estar en el momento presente, sin juzgar, evaluar o cuestionar. Hoy en día hay muchas aplicaciones y numerosas posibilidades de acuerdo con las creencias de cada uno, lo importante es la alineación con nuestros valores y la conexión del espíritu o de lo que para cada uno signifique el sentido de trascendencia. Cuando las condiciones lo permitan disfrutar de la naturaleza.

  2. Estar atentos a nuestras percepciones y creerles. Como cuando decimos: “No sé por qué, pero me da la impresión de…”. Cuando despertamos nuestra intuición, se facilita la conexión espiritual.

  3. Disfrutar en la cotidianidad de los pequeños momentos Aquellos que damos por sentados y que hoy hemos valorado más. Trabajar en casa nos brinda esa posibilidad de “sorprendernos” a cada instante con la maravilla de las cosas pequeñas y la grandeza de estar todos conectados y ser una unidad. Por ejemplo, una caricia, el olor de la mañana, el canto de los pájaros, la posibilidad de ducharse, el aroma del café, el sabor de la fruta...y tantos más. Agradecer, disfrutar y celebrar cada comida.

  4. Aprovechar para darse cuenta de que algo tiene que cambiar Ese algo, que estaba evolucionando desde hace tiempo, súbitamente se puso en marcha con una fuerza inimaginable que hace que el mundo entero haya hecho un pare repentino. No en función de algo superficial, sino aquello que nos hace imaginar y sentir algo Superior…, como cada uno le quiera llamar.

La conexión espiritual contribuye a la armonía de cada persona consigo misma, con quienes le rodean o le son próximos, con la humanidad, con la naturaleza y con un sentido de trascendencia.


Agradecer, valorar, asombrarnos, celebrar y disfrutar

Recargar conscientemente esta energía vital contribuye a que mejoremos nuestra cotidianidad y nuestra conexión espiritual está en nuestras manos en el aquí y en el ahora


  • No hay que esperar al largo plazo.

  • La magia es el asombro frente a la belleza inesperada de lo cotidiano.

  • No somos los únicos seres en el mundo, estamos conectados con el entorno.